viernes, 11 de noviembre de 2011

Elephant - miercoles 16 noviembre - 19:30 hrs. Sala Viña, Arlegui 683, entre piso.

Para titular su último film, Gus Van Sant ha recurrido a la fábula del ciego y el elefante, que imagina tener ante sí una criatura muy distinta según palpe las patas, la trompa, el cuerpo, las orejas o la cola. Lo mismo ocurre con la tragedia del instituto de Columbine en Estados Unidos, causada por dos jóvenes armados con fusiles de asalto, que un día entraron en su escuela y arramblaron a tiros con todo el que se les ponía por delante. El director acude a un estilo documental (incluso en el formato de pantalla, el televisivo de 1.33:1) para mostrar los hechos desnudos con la mayor objetividad posible; y cuando el espectador cree haber encontrado la clave para entender cómo se desató la masacre, aparece una nueva pieza, distinta, que permite otra lectura: chavales inadaptados, admiración por la violencia de grupos neonazis, facilidad para comprar armas por internet, adicción a los videojuegos, aislamiento, incomunicación con los padres, sexualidad cansada, sentimientos de superioridad. son algunos de los elementos que explican, en parte, el salvaje comportamiento. Pero Gus Van Sant muestra no sólo a Alex y Eric, los adolescentes que dispararon sus armas; vemos a otros jóvenes del instituto, cuyas vidas tampoco son una maravilla. Jóvenes todos con problemas, a los que falta una mano adulta que les ayude a levantarse y caminar. Con habilidad, Van Sant se las arregla para componer una situación poliédrica, que no admite explicaciones simplistas, en la que todos tenemos la culpa y nadie la tiene del todo.
Muchos elementos contribuyen al realismo del film. El reparto fue escogido entre adolescentes sin experiencia ante las cámaras, típicos de mozalbetes de instituto, que conservaron sus auténticos nombres de pila e improvisaron sus diálogos. El trabajo de la cámara es fundamental: muchos planos son largos travellings, que llegan a durar hasta cinco minutos, donde no se corta a planos más cortos, en los que acompañamos a los protagonistas de aquí para allá, subiendo escalones, recorriendo pasillos o haciendo cola en el comedor, entregando al espectador la sensación de ser un chaval más, integrado en el lugar. Ver sinopsis o trailer.




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